LIBRO VII
Día que se convierte en Vida: 2/5/99
Por que en ti encuentro refugio
donde el sol abrasa
y la lluvia inunda,
mi alma se cobija
bajo la sombra de tu mano
que es la sombra que me guía
y no aquella que me sigue
por que ésta tropieza ante la fragilidad de su envoltura
como gota que se rompe
al caer sobre la roca
pero que en su pasmosa rutina
va formando una estructura
apoyada en ti,
al igual que el oído de mi corazón
al escuchar el susurrante silbido que de tu mirada se observa;
Así
sangrante
ante el pesar de la muerte
y la alegría de la salvación
que por tu bondad
nos entregaste
a nosotros
pecadores hasta lo humano
santos hasta lo divino
que a través de tu espíritu
derramaste sobre tu pueblo,
Oscuro ante la amargura de la noche,
aquejado bajo la soledad
que tras de ti,
como la nieve llegó,
pura y blanca
en lo visible,
pero fría y profunda
en lo invisible del sentido;
profunda ha de ser la soledad
que provoca ese silencio interior
al estar junto a ti,
porque sólo el Señor basta
y sobran las barreras
que ante ti ponemos
para caminar en el sendero
que de tu sabiduría y humildad has creado,
Sendero de la vida
a la cual llegamos
después de esta mortificación del día a día
que como buen pastor pasaste antes que tus ovejas.
Ella y yo: 15/2/01
Ella habla y yo la escucho
ella grita y yo le reprendo
ella calla y yo le hablo
ella suspira y yo me pregunto
¡por qué Señor!,
ella llora y yo le animo
ella se derrumba y yo le abrazo
ella me mira y yo callo
meditando en el silencio de su rostro,
ella sonríe y yo me alegro
ella canta y yo le bailo
ella se cabrea y yo clamo a Dios
ella se aleja y yo rezo en soledad
ella inundan sus ojos con lágrimas de amor y consulo
y mis párpados se llenan de perlas de esperanzada misericordia,
ella encuentra la Luz y yo apago mi linterna
para cogerla de la mano y cominar juntos,
ella se ve en Dios y yo me aparto
para que sea Él quien la guíe.
Con los pies en la ribera: 21/3/01
Estoy , Señor, en la ribera sola
del infito afán,
un niño grita entre las olas
con lágrimas y gemidos.
En medio de la noche,
iremos sin la luna en busca de la fuente,
sólo la sed nos alumbra.
Sola,
con tu vida sola,
con el corazón malherido, tus anhelos solitaria;
y las palabras, perlas de un paraíso,
que caen en mis manos como rocío de la manaña.
Dulces ternuras de tu ser que se diluye en mi pensar,
mil y un rostros reflejados en la mirada de un querer
que es imposible tener.
Diálogos de un moribundo: 24/3/01
Aquí estoy, solitariamente con la tinta de mi vida que escribe trazos de una añoranza vivencial. Miras a la gente y no ves más que mundos encerrados en sí mismos, anhelando ser escuchados y mientras tanto simplemente admiran y entronizan a una persona, mejor dicho, su pasar, su vida--- y en ese devenir, la persona se queda sola, a parte, como quien enseña unos trofeos y le sacan fotos ¿No es eso lo que tú querías?
Gracias a Dios, que éste, mi Padre me ama, me conoce y penetra mis pensamientos.
Y aquí estoy ¡es tan difícil que la gente se introduzca en mi vida! como quien moldea una vasija de barro sin que se le rompa. Solitariamente ausente y querido por personas distantes en el espacio, querido y comprendido sólo por mujeres. Simplemente porque los chicos no son capaces de entender la vida de ésta, mi persona... y no quiero ser traicionado.
Descanse mi alma en Dios como la llama en el cordón de la vela que intenta iluminar mi vida.
Sentirse humanamente solo, sólo escuchado pero no amistosamente comprendido. Cargando con la cruz: de una espalda maltratada por la vida locamente vivida, de una familia derrumbada, de un padre que se aleja como un bobo a través del cielo, de un corazón que vive únicamente con Dios porque no ha encontrado compañero en los hombres. ¡Si la gente conociera! Yo no quiero pena, no compasión, necesito empatía, simpatía, sinceridad, fidelidad, amistad...¿Ahora comprendes a Mari Carmen?
Pasan las nubes entre las montañas como el arco sobre las cuerdas de un violín. Vivimos en función de lo que somos. Somos en función de lo que pensamos, creemos y esperamos... Allí donde está tu corazón está tu vida, tu latido, tu fuerza de vivir. Así vamos, así crecemos.
Vivimos y crecemos: 24/3/01
Vivimos y crecemos
andamos errantes por caminos...
de libertad
de incertidumbre
de miedos
de inercia
de soledad
de amistad.
Andamos escribiendo tras los pasos de un mañana
las letras de una vida,
sentados en medio del bosque
escribiendo no sé qué con un trozo de madera
en la tierra que nos sostiene,
escuchando el latir, palpando el vaivén de la respiración;
Así como sintiendo el infinito,
mirando la estrellada oscuridad de la noche
que pasa y vuelve,
duerme y despierta...
nuestros más profundos anhelos.
Yo esperé
y nunca llegaron a tiempo
sólo lágrimas invisibles a los ojos de la belleza de nuestros rostros,
gemidos
de un corazón abandonado...en las amorosas manos de una vida encarnada
en el Verbo de Dios que ha venido a este mundo
a nuestro pequeño mundo.
¿Qué se ha escrito de mí?¿Qué se dice de mí?
¿Qué se piensa, se espera, se quiere...de mí?¿Qué Señor?
Y así andamos,
expresando en estas líneas lo que muchos
ni quieren
ni pueden
ni llegan a entender,
Tú desde allí fuera
yo aquí dentro
y ambos en un mismo y misterioso clima
bello como el sonido dulcificante de un violín.
Un pasado repudiante a los oídos de otros,
un futuro utópico que sólo Dios conoce,
y un presente que vive en una tensión palpitante de locura.
No quiero una vida de gloria,
no quiero coronas que se marchiten,
sólo la cruz –ojalá- como la de Cristo
para vivir con el corazón en Papá;
quiero salvar,
quiero hacer feliz la vida de la gente,
quiero servir y dar la vida por los otros;
pero... y lloro... quiero que me quieran,
quiero querer queriendo,
quiero querida querer,
quiero amor y no nostalgia,
quiero querencia
que no carencia ni pena,
simplemente quiero y ese querer aquí me tiene escrito.
Sentirse libre: 10/9/01
Sentirse libre,
ilumíname
y hazme volar hasta las nubes
para hacerlas llover.
Sentirse libre, fuerte como el mar
y así abrir las puertas
que me acerquen más a ti,
correr y volar
ansiando la alegría de la libertad
porque hay algo en mi interior
que atemoriza a mis palabras
y hay alguien que desea salir
de lo que ahora soy y siento.
Salir para tocar las nubes
y hacer llover la realidad futura
que tanto busco.
¿Y quién te enseñará a volar?
Por dónde andas perdida en los jardines del recuerdo;
Por allí anda a tu encuentro la paz.
Y hazme llorar
para beber de tus delicias,
hazme florecer
bajo las gotas del manantial de tu corazón.
Déjame querer quererte
déjate querer,
que del sol brota la luz de cada amanecer.
Porque todo lo que sientes
todo lo que ves
es cosa de tu corazón que ha de volar
hasta donde las cosas comienzan a ser ,
porque todo lo que ves
todo lo que sientes
todo lo que amas
todo eso eres tú.
Ansiando tu promesa: 27/9/01
Ansiando tu promesa
aquí estoy Señor.
Dame de tu pan
dame de beber,
así como sintiendo el infinito,
tu en una orilla
y yo mirando tus ojos desde un telescopio.
Ver en ti la muerte muerta
y la vida
luminaria de centellas,
verte así llorando con tus labios lapidados
en la impotencia de la cruz;
el omnipotente impotente,
Él misericordia, muerto de risa.
Yo que tanto anhelo
verte así remando
siempre mar adentro,
junto con mis manos
los dos así luchando.
Tú que tanto quieres
que yo muerto muera
dime, oh Señor mío,
cómo andar a gatas
cómo andar de nuevo.
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